Acerca de mí

Servir a Dios cambió mi vida

Testimonio de 7 años irremplazables

Un 31 de diciembre de 2010 decidí quedarme junto a mi madre a recibir el año nuevo en la iglesia evangélica más cercana al apartamento en el que vivíamos en ese entonces. Nunca imaginé que quedarme ese día en la casa de Dios provocaría deseos  en mi corazón por adentrarme en algo que sabía que podía experimentar, pero de lo que no estaba muy segura cómo sería. Me veo  sentada junto a la persona que me trajo al mundo escuchando cautivamente el mensaje del pastor. De pronto era media noche, el tiempo pasó tan rápido sin darme cuenta y mientras todos en el mundo celebraban con fuegos artificiales, bailes y champaña la llegada de un nuevo año, yo me encontraba concentrada en  la predicación. Aquella noche produjo algo nuevo en mí. Es por eso que nunca olvido ese momento de mi vida. Lo atesoro, pues salí de aquel lugar con una paz indescriptible. Sin duda Dios depositó algo en mi corazón que me motivó a asistir por disciplina propia a la iglesia desde entonces.


Mi hermana mayor había dado el paso de seguir a Jesús y tomar sus clases de preparación para bautizarse ese 2010. Eso me dio el conocimiento de que yo también podía tener esa experiencia. Decidí tomar las clases. Recuerdo que nadie en casa me recordaba que tenía que asistir los domingos, ni de la puntualidad. Mi deseo espontáneo por acercarme a Jesús a mis 13 años de edad que en casa simplemente me apoyaron sin presionarme. Me gustaba mucho la sensación de satisfacción que tenía cada vez que terminaba una lección.   Mientras voy en camino hacia el templo, muchas veces sola, mi mente va en blanco, tan solo pensando en  llegar a mi esperada clase y luego escuchar la prédica dominical. Esas calurosas mañanas solían estar ausentes de mucho ruido de tráfico, lo cual permitía escuchar el sonido de las aves.

Clase de Caleb. A mi izquierda: nuestra maestra.


Fue en julio de 2011   sumergido mi cuerpo bajo las aguas bautismales , luego de un fin de semana en un renuevo en Colón.  Ningún miembro de mi familia estuvo allí para aplaudir el acto. Estaba, sin embargo, mi corazón tan renovado, envuelto en paz y serenidad. No sentí la ausencia de mi familia como algo que debiera entristecerme. Volví a casa y a la rutina. Una nueva vida para mí había comenzado.

Seguí asistiendo a los cursos de preparación de líderes de la iglesia. Me encantaba la idea de aprender cada vez más y más. Me gradué de líder (3er nivel) a los 14, de un curso que se llevaba por nombre Leví.
Entrega de diploma de reconocimiento de Leví, 2012; 
Salón de Consolidación, C.A Hosanna.
A mi derecha e izquierda: los maestros de Leví que me instruyeron.


En 2012, recuerdo que asistí por primera vez junto a mis dos hermanos al campamento de jóvenes y veía a los jóvenes sirviendo a Dios con mucha diligencia. Los veía tan ocupados y entregados que estar sentada junto a mi maestra de Caleb (2do nivel) observando y nada más me hacía sentir deseos de hacer lo mismo. De pronto mis ganas y pasión de entregarle todas mis fuerzas a Dios aumentaban. Aquella misma maestra me dijo en alguna clase  que yo podía escoger un ministerio para servir dentro de la iglesia. Escogí el de la alabanza sin dudarlo. Empecé a asistir a los ensayos del coro los días jueves. Recuerdo como si fuera ayer la audición, las personas que me hablaron y esa noche. Recuerdo que en los cultos yo me quedaba hasta el final de las adoraciones para recibir hasta el último vino de la presencia de Dios. Mi amor por descubrir más de Él crecía cada vez  más y más. Desde entonces sirvo a Dios.


Semilla de Vida (Ministerio de Alabanza de Avanzada Juvenil) en Juvefest, 2013
A mi derecha e izquierda: instructoras que me hicieron sentir parte del grupo desde un inicio.





La llama por conocerle y manifestar al mundo su grandeza, su amor y misericordia sigue encendida. He aprendido tanto. Empecé a asistir una red en Perejil dictada por uno de mis maestros de Leví, cuyo nombre es La Tropa (2012-2014). Allí conocí personas que han caminado a mi lado hasta el sol de hoy y que han sido de crecimiento para mi vida espiritual.

Red Perejil (''La Tropa''), 28/7/2014



Graduación de alguno de los chicos en Caleb, 2014


Graduaciones de Leví, 2014.



De pronto mi hermana y yo estábamos en frente de aquella red y  junto con los líderes que asistían a la misma como pioneros de la misma comenzamos a abrir cada uno su propia red de crecimiento y por lo tanto,  a crecer en fe.

Red Bella Vista, 2014. Dictada junto a mi hermana mayor.
Tuvimos que dividirnosla entre niños y adultos.



Paralelo al compromiso con la red, me dispuse a ser maestra de Bautismo, Caleb y Leví en 2014. La iglesia cambió el método de hacer redes de manera que cada líder tenía que formar 12 discípulos. Así, mi hermana y yo tuvimos que dividir las redes. Ella tomó parte de sus 12 de la misma y yo también. Ella dejó de impartir la red de Bella Vista, pues quedaron en su mayoría niños y mi responsabilidad era con ellos. Desde entonces la Red Bella Vista pasó a ser Conquistadores Bella Vista. Actualmente, muchos de los chicos siguen sirviendo a Dios, buscando a sus 12 y perseverando y yo sigo participando en el coro, formando a los 12 y estoy por iniciar nuevamente clases de preparación para seguir dando frutos como discípula de Jesús. Agradezco a Dios y a las personas que sin ver mi poca experiencia y corta edad me dieron la oportunidad de incursionar en la aventura más fascinante de mi vida.




Graduaciones de discípulos de Caleb y Leví; En las demás fotos, otros discípulos de la red, 2014.


No me arrepiento de haber tomado la decisión de seguir a Jesús. Estar a su lado es de hecho, lo mejor que me ha ocurrido. Desde que empecé a tener una relación con el Señor un gran vacío que había en mi vida se desvaneció y mi vida empezó a tener sentido. Llegar a la red y ver los ojitos de los niños deseosos por recibir algo nuevo de La Palabra. Llegar una y otra vez y ser recibida con tanta alegría es un momento indescriptible e incomparable. Esa era mi mayor recompensa e inspiración para seguir impartiendo lo mejor que pudiera.


Red Conquistadores Bella Vista, 2015-2016


He visto el respaldo de mi Dios, su gracia sobrepasa mi entendimiento. He aprendido que Él está más interesado en mi corazón que en lo que hago para Él y son precisamente esos tratos de amor y misericordia lo que me impulsan a seguir. Mi vida se ha enriquecido y he conocido grandiosas personas y gente que ha sido de instrumento para la formación de mi carácter. No cambio nada de lo vivido, a pesar de que es un camino difícil es el más seguro y por encima de los momentos de duda, de ofensas y tentaciones puedo decir que hoy respiro el aroma de la libertad que fluye por mi sangre.


Red Discípulos no seguidores: 2015-2017


Jesús me ha dado la fuerza para seguir adelante, cumplir metas, sonreír, levantarme y ayudar a otros a perseverar.  No hay más temor ni culpa en mí. A Él sea por siempre la gloria. Mi vida la he perdido por causa de Él.  Vivo para servirle. He conocido la vida misma. Jesús es el camino la verdad y la vida. Juan 14:6












6 comentarios:

  1. Que bonita historia Silvis. Estoy seguro que Dios tiene muchas cosas para ti, en todas las áreas de tu vida :)-Eutimio

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    1. Lo leíste x_x Amén, muchas gracias. ¡¡¡¡Eres de bendición, amigo !!!!!

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  2. Hermosa Silvia Alicia desde muy temprana edad, supe que alcanzarías grandes metas y lograrías tus propósitos. Definitivamente que servir al Señor es para los valientes y guerreros, tú eres una de esas valientes jovencitas que han sabido combinar sus roles sin perder el norte del servicio y el agradecimiento al Señor. Has sido esa fuerza para nuestros amigos y familias, tus oraciones constantes han regado paz a nuestras vidas. Te amo hija amada.

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  3. Muy Hermoso Testimonio hasta el dia de hoy, sé que DIOS Seguira trabajando contigo de Gran Manera!! Eres de Bendición para muchos, no te canses de Hacer el Bien! ' Bendiciones'

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    1. Amén. Muchas gracias, Suleidy. Bendiciones para ti también:*

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